( Epilogo XD )<lj-cut text="Epilogo">
Jared no tardó ni una semana en mudarse a su casa, y no porque él lo pidiera, sino porque Jensen le obligó. Al principio el publicista se mantuvo a la espera a ver como se suponía que tenía que comportarse, pero el huracán Padalecki se encargó de recordarle que le conocía desde que usaba una talla 52 de pantalón, y que podía ser él mismo.
Así que no tardo mucho en estamparlo contra el primer sitio que encontró para comerle la boca y tocarle a placer. Como ya sabía, Jared había cambiado mucho, pero ahora que lo comprobaba había cambiado bastante; estaba duro por todas partes y era enorme en todos sus aspectos. Jensen casi tuvo miedo ante el descomunal tamaño que deformaba los pantalones de su novio pero no protestó cuando se lo metió en la boca y Jay empujo con sus caderas mientras soltaba un juramento de lo más obsceno. No, se mantuvo bien callado, con la boca llena, succionando hasta que le dolió la mandíbula, recreándose en el sonido de la respiración de su pareja y en como se contorsionaba bajo su tacto.
Tampoco protestó cuando esa gigantesca mano sobre su polla y le arrancó lagrimas de placer, y mucho menos lo hizo cuando, al correrse, Jared lo recogió todo con sus labios mientras le miraba de forma obscena.
Aunque eso no quitaba el pánico que le recorría cada vez que se lo imaginaba dentro de él. No creía posible que Jared cupiera dentro.
Pero el miedo nunca había detenido a Jensen Ackles, así que decidió que hoy eso iba a cambiar. Jared y él iban a tener sexo del bueno, del estratosférico y del que ves las estrellas aunque estés en un sótano oscuro; porque una cosa estaba clara, si los manoseos y tocamientos le arrastraban a un terremoto por orgasmo, el sexo debería de ser el equivalente a una bomba atómica. Aunque tampoco se sorprendería si la primera vez salía de pena, sabía por experiencia que las primeras veces son un poco... traumáticas, más que nada porque no se conocen los gustos ni los puntos de la otra persona. Pero no... tenía que ser positivo, tenía que serlo. Jared y él no habían pasado por tantas cosas como para que ahora no funcionaran en la cama.
En resumidas cuentas, que Jensen estaba nervioso. Y lo estaba tanto por lo que iba a pasar en media hora, como por que no se le quemara la cena, porque ya que iban a hacerlo, iban a hacerlo bien. Con cena y música de fondo. Como le hubiera gustado que fuera su primera vez.
Sacudió la cabeza, desterrando esos pensamientos que lo único que harían sería ponerlo mas nervioso. Estaba a punto de entrar en pánico porque un ligero olor a quemado le acarició la nariz cuando vio a Jared agachado sobre el horno y salvando la situación.
-¿Hoy es un día especial y yo no me acuerdo?-preguntó arqueando una ceja y sin apartar la mirada del gigantesco asado que reposaba en la bandeja.
Algo se le movió dentro. Jay no preguntó en plan sarcástico ni nada parecido, sino que de verdad creía que se le había olvidado algo. Jensen casi pudo oír las ruedas dentadas de su mente dando vueltas y... Que demonios... Que se joda la cena.
Se lanzó a sus brazos y enredó los dedos detrás de su nuca con una gigantesca sonrisa.
-¿Sabes?... Me acabo de dar cuenta que hoy no te he besado en todo el día.
No le dejo responder, plantó su boca sobre la de su novio robándole la respiración. Esta vez era un beso diferente; los anteriores eran de exploración, para saber cuanta lengua o durante cuanto tiempo debían besarse. Éste... éste era un beso cargado de lujuria, con muchísima lengua y unos gruñidos que ahogaron el sonido de fondo de la televisión.
-Jen.- Jadeó el maquetista cerrando las manos con posesión sobre su cintura y empujándole levemente hacia la mesa de madera.- Jen....Jen...-Llamó de forma insistente mientras le mordisqueaba el cuello y... ¡¡Joder!! Le estaba desabrochando los pantalones.
-¿Qué?-quería sonar irritado porque no es normal como suena su nombre en los labios de Jared, pero sonó completamente excitado y necesitado.
-Quiero hacerte tantas...tantas cosas... Llevo quince años... deseando... deseando...
El simple hecho de imaginarse a Jared, tocándose durante tanto tiempo y pensando en él le puso como una moto, pero aún más le excito esa frase. ¿Qué habría pensado? Quince años dan para mucho, y no solo Jay se había tocado de esa forma.
-Yo...Yo también.- confesó, apoyando las palmas de las manos en la mesa y echando el cuerpo un poco hacia atrás.
-Oh...Joder.-Fue un gruñido de lo más animal, un gruñido desesperado que le puso los pelos de la nuca de punta.
Antes de darse cuenta, Jensen se encontraba con la mejilla aplastada contra la mesa y los pantalones por los tobillos. Dio un respingo al sentir las manos de Jared separarle las nalgas, y soltó un fortísimo jadeo cuando una gigantesca lengua le acaricio la entrada.
-¡¡Dios!! Jared.- No podía creerse que Jared tuviera la lengua metida "ahí" y le estuviera partiendo por la mitad. Jensen tuvo que acordarse de todas las modelos de la revista para evitar correrse cuando sintió un largo dedo dilatándolo con un poco de brusquedad.- Ah.- Fue un gemido de lo mas involuntario y pequeño, pero pareció volver loco al maquetista, que volvió a repetir el gesto con tan buena suerte que le encontró la próstata consiguiendo que viera las estrellas.
A partir de ese momento Jensen dejo de ser persona para convertirse en un mar de sensaciones; el dedo de Jay entrando y saliendo con fuerza mientras la lengua le acompañaba juguetona, la nariz aplastándose contra su rabadilla y...Jesús... La gigantesca mano que estaba libre, se cerró sobre su miembro y lo masajeó con tantas ganas que por un momento creyó que le arrancaría la polla. Un segundo dedo se coló en su interior arrancándole unas lágrimas de placer que Jensen creyó que nunca dejaría escapar con el sexo.
Jared estuvo dilatándolo y masajeándole la próstata durante lo que podían haber sido horas, aunque a Jensen le parecieron segundos. Soltó un bufido de protesta cuando los dedos se deslizaron fuera de su cuerpo, un bufido que tardó menos de un segundo en convertirse en un gemido de placer al sentir la polla de Jared deslizándose lentamente dentro de él. Jensen arañó la superficie de la mesa con las uñas, y sintió las venas marcadas en el cuello al sentir la gruesa dureza empujándose dentro. Jared era enorme, como ya sabía, y no estaba seguro de poder abarcarlo por completo.
Como si le hubiera leído el pensamiento, Jay le levantó una pierna por detrás de la rodilla, obligando a su cuerpo a abrirse más, si era posible. Jensen sintió como los ojos se le abrían como platos cuando el maquetista empujó dentro de él. Gracias a esa nueva postura las estocadas eran más placenteras, tanto que Jensen no pudo evitar correrse como una quinceañera en cuanto la polla de Jared le tocó, o más bien, le castigó, la próstata en una sucesión de embestidas rápidas que le dejo bizco de placer.
-No sé como me gustas más. Si así…- Jared liberó su pierna y deslizó sus grandes manos por toda su espalda hasta posarla en su trasero, el cual amasó con ansia.- O cuando pesabas el triple.-Gruñó detrás de él mientras le mordía la oreja y empujaba dentro de su cuerpo. Jensen no podía creerlo, acababa de correrse y volvía a estar duro. Pero… ¿cómo no estarlo con esa simple frase?
-¿De verdad?-pregunto con la voz estrangulada sin dejar de recibir las fuertes embestidas. Por un momento pensó que Jared no le había entendido, que no sabía de qué hablaba, pero al parecer era un libro abierto para ese hombre que respondió:
-No me enamoré de ti por tu físico, Ackles.- gruñó entrando hasta el fondo y quedándose así unos minutos, arrancándole una mueca depuro placer.- Me enamoré de tu persona, de tu carácter, de tus estupideces, de esa forma que tienes de tomártelo todo tan en serio, y lo desagradable que puedes llegar a ser. Y, sin darte cuenta, de lo increíblemente adorable que eres.- Un fuerte gimoteo se escapó de su garganta por culpa de que Jared corono esa frase con un casto beso debajo de su oreja.- Te quiero, Jensen Ackles, y me da igual si pesas, 50, 90 o 200 kilos. Estoy enamorado de ti como un burro.
Jensen sintió el orgasmo de Jared golpeando en su interior, dejándole completamente exhausto. Puede que al final su "primera vez" no hubiera sido tan romántica como él quería, pero sí había sido lo suficientemente buena como para dejarlo con una gran sonrisa en los labios y un increíble sopor que se incrementó cuando el pecho de Jay tocó su espalda.
Estaba a punto de dejarse llevar por Morfeo cuando se dio cuenta de algo; Jared no había dejado de repetir una y otra vez que se había enamorado de él mucho antes de que estuviera delgado, cuando era el Patito Feo, por usar una alegoría conocida, ¿y él no iba decir nada? No... Jensen Ackles podría ser muchas cosas pero no un superficial.
-Yo...Yo también te quiero.- exhaló sintiendo aún a Jared dentro.-Me encantaba cuando andabas encorvado.
-¿Cómo?- Jared se incorporó apoyando los brazos sobre la mesa. Jensen lo notó moverse dentro de él, flácido y sin fuerza, y le resultó la sensación más intima del mundo.
-Que me enamoré de ti cuando eras solo un niñato desgarbado y flacucho.-soltó de un tirón.
No paso nada durante unos segundos en los que Jensen prácticamente clavó las uñas en la superficie de madera. Odiaba esa sensación de vulnerabilidad. Ese era por regla general el momento en el que los demás se echaban a reír y….
-Jajajajajaja…- la fuerte risotada le puso la piel de gallina. Se estaba riendo. Dios…¡¡Jared se estaba riendo!! Estaba a punto de incorporarse, dispuesto a partirle la cara, cuando Jared salió de dentro de él y, como si no pesara mas de diez kilos, le dio la vuelta y lo incrustó en su pecho, impidiéndole respirar, pero como si algo tan tonto como eso iba a parar a Jensen de cantarle las cuarenta a ese gilipollas que….- Y yo que pensaba que te gustaba por mi cuerpo.- Rió el muy gilipollas.
-¿Co….Cómo?
-Oh, vamos Jenny…..Antes ni siquiera me mirabas, ¿y de repente estabas enamorado de mí? ¿Qué querías que pensara?
Lo que debería de haber hecho nada más oír eso era ponerse a gritar, espetarle que cómo demonios podía pensar algo así de él, gruñirle alguna burrada, y cosas así. La verdad era que, hasta hacía menos de unas semanas, él mismo creía que todas sus relaciones estaban basadas en eso, así que decidió que lo mejor era dejarse de tonterías y decir:
-Bueno…supongo que el tener esos hombros ayudaron bastante.-sonrió coqueto.
La risotada que pego Jared fue tal que casi le deja sordo.
-A mí lo que me ponen son tus pecas.
Y dicho esto le besó, dejándole claro que aunque habían pasado quince años de su vida sin estar juntos y enamorados el uno del otro, no había sido tiempo perdido.
FIN
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Y final sorpresa XD